De maestros y pasado

Qué libros tan bonitos, con esas portadas osadas y llamativas, y que debieron suponer un primer bocado de estos maestros y maestras para muchísimos lectores
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Qué libros tan bonitos, con esas portadas osadas y llamativas, y que debieron suponer un primer bocado de estos maestros y maestras para muchísimos lectores

Y por qué no lo hacemos en el suelo, de Ben Clark, busca 'enfrentar' al lector a distintos amores que son, en el fondo, un único amor.

Los días eternos, de María Elena Higueruelo, aporta más significaciones e interrogantes a los ya 'trillados' temas universales de la poesía.

¿Qué haces?, se pregunta, ¿por qué dejas pasar días que son el calco del anterior sin que nada cambie? ¿Merece la pena el esfuerzo? Vivir es el triunfo.

"Roma, concédeme tu luz perpetua", escribe Antonio Portela en 'Ciudadano romano'. Si nos hicieran una autopsia, muchos llevaríamos Roma en el ADN.

El resplandor del deseo, una antología de Konstantino Kavafis que Renacimiento publicó en 2011 siguiendo la traducción del poeta José María Álvarez.

Homero levantó, con la Ilíada, los muros de la historia de las historias. Por eso se ha convertido en una compañera ideal estos días de silencio.

Existen esos libros. De nuevo: existen esos libros. Son los que se identifican perfectamente en su lugar de la estantería y se miran para estar en paz.

Tan corto como una espiración agitada es La ciudad, de Laura Villar Gómez; apenas 30 páginas en las que desentraña un tiempo, un espacio y una imagen.

Quién lo diría es la enésima confirmación de que el poeta Eloy Sánchez Rosillo utiliza con acierto los mimbres del arte poético.