Leonard Cohen y lo sagrado

Tal vez en ti, Leonard, estaba el Dios que no encontré, pese a buscarlo años en demasiadas cosas. Un lo siento con tu música de fondo me ha despertado.

Tal vez en ti, Leonard, estaba el Dios que no encontré, pese a buscarlo años en demasiadas cosas. Un lo siento con tu música de fondo me ha despertado.

Debían ser las cuatro de la mañana. Veníamos de un concierto y, excitados por lo vivido, los ocho o diez que andábamos por casa le robábamos horas a la madrugada hablando, sobre todo, de música. Por suerte, una guitarra y…

Benditas sean tus últimas canciones. Bendito tú, Leonard Cohen, por las veces que me has salvado. Benditos tus libros de poemas, los versos hímnicos.