Viajar desde la palabra

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Viajar a otros puntos del mundo no tiene por qué significar tomar unos días libres y coger un avión. Escritores y periodistas han tenido, desde siempre, la inquietud de contar a sus lectores cómo son otros territorios, qué culturas existen y de qué forma se vive en cada rincón del planeta.

Desde las novelas decimonónicas hasta las más modernas webs de viajes: la escritura centrada en el viaje es uno de los grandes tesoros de la literatura. Y se puede descubrir en decenas de rincones. Por ejemplo, vi esta web con un montón de islas polinesias maravillosas donde el autor explica qué secretos esconde cada una de ellas.

Pero también tengo muchas de esas sorpresas en mi biblioteca. De hecho, es habitual que antes de viajar a un nuevo territorio elija lecturas relacionadas con ese lugar. Devoré Estambul, la ciudad de los tres nombres, antes de viajar a la antigua Bizancio; pasé las horas de avión a Fez con Fez, Ciudad del islam, de Titus Burckhardt e incluso disfruté de Viaje al Mekong las semanas que estuve en Vietnam.

Esas lecturas no solo las selecciono con motivo de viajes inminentes. Los libros de Kapuściński, los de Javier Reverte o los de Jan Morris son una fórmula ideal para conocer territorios tan distintos como África, la Patagonia, Venecia o la Polinesia francesa, como en esta novela sobre la cultura local firmada por Irving Wallace, sin moverse de casa.

Cultura, historia y geografía

Una de las virtudes principales de estos textos es que no suelen ser una mera descripción del espacio ni se configuran como un trabajo sociológico sobre la cultura y la historia local. Todo aparece entrelazado y mezclado con las propias vivencias en primera persona de los autores.

Locos del papel

De esta manera, estas webs o novelas se convierten en relatos muy personales, que permiten hacerse una idea de cómo es esa zona del mundo, pero a la vez comprobar cómo una persona en concreto entiende el viaje, el territorio desconocido y, sobre todo, su propia vida.

Es precisamente esa riqueza la que ha encumbrado a algunos de los más importantes escritores de viajes de la historia. Desde Josep Pla hasta Bill Bryson, pasando por otros tantos y tantas que componen una lista prácticamente inabarcable para cualquier persona apasionada por el viaje.

La fundación de Homero

¿Hasta dónde se remonta la literatura de viajes? Podríamos asumir que uno de los primeros poemas inaugurales de la literatura occidental es, por sí mismo, un libro de viajes.

Sin duda, la Odisea, de Homero, es un ejemplo para toda la literatura de viajes posterior. Esta fábula basa todo su desarrollo en el viaje: es Ulises el que, de regreso a su patria, para una yo otra vez para conocer los secretos de la Hélade.

Tras este gran origen, la Historia ha recogido importantes muestras del intento del hombre por narrar el mundo. Las crónicas de Indias, El libro de las maravillas, de Marco Polo… Son muchos los ejemplos que explican por qué todavía hoy, cuando el mundo parece algo más pequeño, a los lectores les sigue apasionando esta literatura tan rica y poderosa, llena de mundos por descubrir.

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