María Marín: «Quiero un funeral al estilo de Nueva Orleans, una fiesta con música de jazz y gente leyendo y brindando»

María Marín.

Discreta en el cara a cara, María Marín (Cieza, Murcia, 1991) es una máquina de versos rotundos. Su primer libro, El desafortunado intento (Boria, 2018), ha sido calificado como un ejercicio de «melancolía creativa que parte de la vivencia de una decepción y que no siempre conduce al hundimiento». 

Algunos poemas de ese libro son tan fantásticos como este:

«Dime, ¿piensas en mí

como yo en ti?».

Le dijo el caníbal

a su psiquiatra,

mientras se limpiaba la baba

con un pañuelo blanco.

La escritora es la primera que se enfrenta a estas coordenadas, una suerte de ‘cuestionario Proust’ que debe servir para conocerla, si es que eso es posible a través de las respuestas, un poco más:

-Un epitafio.

No estoy aquí. Nunca lo estuve.

-El más grande defecto.

La inseguridad, pero no estoy segura tampoco.

-El lugar donde has sido feliz.

La infancia, mis abuelos.

-Lo que da más miedo.

La memoria. La memoria es un sitio peligroso, pero la ausencia de ella es algo absolutamente más aterrador.

-La última atrocidad.

Ver al gato cazar una cucaracha. Una semana entera estuve sin acercarme a él, con lo que disfruto acosándolo a base de abrazos.

-Qué no te da pena.

Ignorar algunas cosas, dejar atrás otras.

-Un enemigo.

El tiempo, que parece contagioso porque todo el mundo se vuelve viejo a la vez, y se acelera y se atranca a su antojo, normalmente haciendo lo contrario a lo que te gustaría.

-Alguien a quien admirar.

A mi abuela, a las manos de mi abuela.

-El título de tu biografía.

Mamá, he estado pensando, pero no te asustes.

-Último libro que cerraste a medio.

No lo recuerdo. O no quiero recordarlo. Prefiero no decirlo, más bien.

-¿Pasado, presente o futuro?

Mientras tenga memoria, libros y gato, no me importa el tiempo donde se me coloque.

-La última voluntad.

Soy muy peliculera, yo quiero un funeral al estilo de Nueva Orleans, una fiesta con música de jazz y gente leyendo y brindando. Me encanta brindar.

-Un libro.

Que elija un libro, dice. Como si fuera tan sencillo. No es como que te pidan elegir entre unos zapatos u otros. Pues no es nada. Y a mí encima nunca se me ha dado bien decidir, ese podría ser otro gran defecto, la indecisión, digo. En cualquier caso, después de dar muchas vueltas, justo en este preciso momento me quedo con Otra vuelta de tuerca. Mañana no sé. Si quiere otras respuestas pregunte mañana, o dentro de cinco o diez minutos.

-Una película.

Lo mismo que con el libro, pero hoy digamos El baile de los vampiros.

-Una canción.

Esto depende absolutamente del momento y su contexto, pero cualquiera de Nina Simone siempre será fantástico.

-Un cuadro.

Calles lluviosas, de Lesser Ury

-Una receta.

Arroz con cosas.

Calles lluviosas, de Lesser Ury.
Lesser Ury.
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