Cristina Morano: «No creo que existan los enemigos realmente»

Cristina Morano. Fotografía de Silvia Cabrera.

Fotografía de la autora: Silvia Cabrera

La poesía de Cristina Morano habla de mujeres y hombres con nombre, pero sin rostro; con rostro, pero sin colchón al que tirar sus huesos. Su compromiso es con aquellos que sufren, con el dolor mismo que nace fuera, en manos de los poderosos, y se filtra bajo las capas que están bajo la piel de los oprimidos. La ciudad, casas que se llenan y se vacían y la memoria son elementos con los que construye su obra.

Escribe en su poemario La insolencia (Madrid, Universidad Popular José Hierro, 2001):

Yo tenía un nombre
y una idea de qué hacer
con el tiempo que me correspondiera.
Pero el tiempo ha borrado,
ha erosionado ese nombre,
anulado la idea.

Desde esas ideas nucleares, esta escritora y diseñadora gráfica ha escrito libros como Cambio Climático (Bartleby 2014), Hazañas de los malos tiempos (NewCastle, 2016) y El arte de agarrarse (La Bella Varsovia), entre otros. Estas son sus coordenadas.

-Un epitafio.

Que las horas persigan otro día tras la noche. (Verso de Héctor Castilla).

-El más grande defecto.

La ira.

-El lugar donde has sido feliz.

Las piscinas, la llanura castellana, los animales, el amanecer a solas.

-Lo que da más miedo.

Morirme.

-La última atrocidad.

Discutir y arruinar mi amistad o mi amor con mucha gente.

-Qué no te da pena.

Los ricos.

-Un enemigo.

Ese concepto es demasiado rotundo para mí, demasiado fuerte. Requiere años y actuaciones, gestiones y conspiraciones para que el otro caiga de alguna manera. No creo que existan los enemigos realmente.

-Alguien a quien admirar.

Admiro a casi todo el mundo, con que me saques a bailar o escribas un poema te admiraré.

-El título de tu biografía.

Mujeres en la oscuridad. (Novela de Ginés Sánchez, aunque no por las razones de esa novela).

-Último libro que cerraste a medio.

Un libro de cuentos de Pedro Juan Gutiérrez: todos eran absolutamente iguales.

-¿Pasado, presente o futuro?

Hum.

-La última voluntad.

Que cuiden de mis animales.

-Un libro.

Las bodas de Cadmo y Harmonía de Roberto Calasso.

-Una película.

Johnny Guitar de Nicholas Ray.

-Una canción.

Autosuficiencia de Parálisis Permanente.

-Un cuadro.

El dibujito de una cabeza de ciervo a sanguina de Sergio Pilán. (Colección de Javier Castro Flórez).

-Una receta.

No tengo ninguna favorita, pero diré arroz con cosas (desde la manera asiática bajo el pescado crudo, hasta la manera colombiana con plátano maduro y frijoles, pasando por la paella).

Cambio climático, de Cristina Morano.
Cambio climático, de Cristina Morano.
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