Los últimos poemas de Leonard Cohen: La Llama

Leonard Cohen La llama

La llama (Salamandra, 2018) es el último libro del cantautor Leonard Cohen. Poemas de toda la vida, pero todavía inéditos, letras de sus últimos discos -acaso los más oscuros, acaso los más luminosos, tal vez los más profundos-, retratos, pensamientos rescatados de cuadernos negros, sobrios como su vida de asceta, e imposibles de desentrañar… componen el testamento póstumo de este viejo santón, del anciano bardo. Un último nuevo contacto con el poeta de lo oscuro que podemos disfrutar, en español, gracias a la traducción de Alberto Manzano.

Tres poemas de este libro, la respuesta a una vocación, al «mandato de D–s de entrar en la oscuridad». «Religión, maestros, mujeres, fama, dinero, drogas, el viaje, […], nada me coloca tanto, ni me alivia tanto el sufrimiento, como emborronar páginas, escribiendo«, dijo. Bendito sea.

¡¡¡¡¡LA NOCHE AFORTUNADA!!!!! DOMINGO 7 DE MARZO DE 2004

Digamos que en aquella noche afortunada
encontré mi casa en orden
y pude escapar sin ser visto
aunque ardiendo de deseo

Bajando por una escalera secreta
me interno en el bosque
la noche es oscura pero estoy a salvo-
mi casa por fin en orden

Con o sin suerte lo consigo
y nadie me ve partir
oculta, ciega y secreta noche-
mi corazón el único faro

Oh, pero ese faro ilumina mi camino
sin duda más que el sol,

Leonard Cohen Llama
Leonard Cohen Llama

y Ella me está esperando-
entre todas, la Única

Entonces la noche me ordena
entrar en Su costado
y ser como Adán es para Eva
antes de que deban separarse

Así le muestro lo que guardaba
para Ella y sólo Ella-
un lugar secreto que el Amor había dejado
antes de que naciera el mundo

Sus pezones bajo Mi  mano
Sus dedos en Mi pelo-
un bosque que lloran los muertos
y una fragancia en todas partes

Y desde el muro un ligero viento
ingrávido y sereno
Me hiere mientras me separo de Sus labios
y Nos hiere entre los dos

Y sujeto aquí, rendido a
Mi Amante y Mi Amante,
Nos abrimos y ahogamos como lirios-
para siempre y para siempre

HOMENAJE A MORENTE

Cuando escucho a Morente
Sé lo que debo hacer
Cuando escucho a Morente
No sé qué hacer
Cuando escucho a Morente
Mi vida se vuelve demasiado superficial
Para nadar en ella
Excavo pero no puedo bajar
Me estiro pero no puedo subir
Cuando escucho a Morente
Sé que he traicionado
La solemne promesa
La solemne promesa que justificaba
Todas mis traiciones
Cuando escucho a Morente
La coartada de mi garganta es rechazada
La coartada de mi talento es depuesta
Con seis impecables hebras de desprecio
Mi guitarra se aparta de mí
Y quiero devolverlo todo
Pero nadie lo quiere
Cuando escucho a Morente
Me rindo a mi débil imaginación
Que a su vez se rindió hace tiempo
A la Gran Voz de las Tabernas
Las Familias y las Montañas
Cuando escucho a Morente
Me siento humilde pero no humillado
Voy con él ahora
Desde la oscuridad de lo que no pude ser
Hasta la oscuridad de lo que no pude cantar
La canción hambrienta de un seísmo
La canción hambrienta de religión
Entonces le oigo iniciar el gran ascenso
Oigo el Aleluya de Morente
Su atronador letal y sereno Aleluya
Lo oigo alcanzara una altura imposible
Y desgarrar las vulgares ambigüedades
Con los cuernos afilados
De sus mismas inconcebibles ambigüedades
Su grito su palabra perfecta lanzada contra
Las perplejas contradicciones del corazón
Luchando contra ellas abrazándolas
Estrangulándolas con un celoso desespero conyugal
Y allí lo cuelga bajo su voz
Por encima de todos los techos rotos
El cielo frustrado
Su voz huida del barro de la esperanza
Y de la sangre de la garganta
Y del estricto adiestramiento del cante
Y allí lo cuelga
El Reino de Morente
En el que no entra como Morente
Sino como la gran Voz impersonal y ungida
De las Tabernas las Familias y las Montañas
Y nos lleva allí
Por el sangrante dedo la garganta la sucia solapa
Lleva lo que queda de nosotros
A su Reino
El Reino de la Pobreza que él mismo estableció
El único lugar donde queremos estar
O donde siempre quisimos estar
Donde podemos respirar el aire de la infancia
El aire por nacer
Donde al fin no somos nadie
Donde no podemos ir sin él
Larga vida a Enrique Morente
Larga vida a la Familia Morente
Los cantaores los bailarines
Los discípulos de las Tabernas las Familias y las Montañas

Cohen y Morente
Cohen y Morente

SIEMPRE ESTOY PENSANDO EN UNA CANCIÓN

Siempre estoy pensando en una canción
Para que la cante Anjani
Será sobre nuestras vidas juntos
Será ligera o muy profunda
Pero nada a medias
Yo escribiré la letra
Y ella la melodía
Yo no podría cantarla
Porque subirá muy alto
Ella la cantará maravillosamente
Y yo corregiré su canto
Y ella corregirá mi texto
Hasta que sea más que hermosa
Entonces la escucharemos
No muchas veces
No siempre juntos
Sino de vez en cuando
Durante el resto de nuestras vidas.

_____________________________________________________________________

Compra La llama en tu librería habitual, en la web del CEGAL o aquí.

Suscríbete a la newsletter
Acepto que mi información personal sea transferida a MailChimp ( más información )
Recibe un correo al mes con todas las novedades de la web de Daniel J. Rodríguez.
Odiamos el spam. Su dirección de correo electrónico no será vendida o compartida con nadie más.
¡Comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

2 pensamientos en “Los últimos poemas de Leonard Cohen: La Llama”

Deja un comentario