Matices del desasosiego

Leopordo María Panero.

Tener la autodestrucción como objetivo. Romper los lazos que mantienen al escritor asido a la vida como propósito a cumplir. Destronarse y deshumanizarse con la habilidad de quien se sabe desposeído de todo menos de la razón, pese a la locura. Panero herida abierta, Panero sangrante y crucifijo, Panero dios y demonio, Panero hombre, Panero nada. Leer Rosa enferma, el primer poemario póstumo de Leopoldo María Panero (Huerga&Fierro, 2014), muestra al lector los matices de sabor del desasosiego.

Panero, eterno maldito, se dedica, en los 18 poemas sin título que componen el libro, a romper con la beldad del mundo, y tal vez de la poesía; a sentar a los versos frente a frente con el lector. 18 poemas que, como bien cuenta Antonio Marín Albalate en el prólogo, reflejan a esa “flor rebelde para el sistema fúnebre y simbolista” que era Leopoldo María Panero.

Rosa enferma es el dolor como legado: “Y allí supe por boca de mi madre mallamada Felicidad/Que el hombre volverá a reinar sobre la nada/Y la nada enseñará a los hombre su mano/que tiene el rostro pálido de la locura/Y el terror del verso”, escribe ya en el tercero de los poemas del libro, como abriendo la puerta de sus demonios al lector. Y más adelante, en el poema ‘XVIII’, escribe: “Aunque la verdad sea que no hay nada peor que la vida/Y que ni el sueño es peor que la realidad”.

Rosa enferma, de Leopoldo María Panero
Rosa enferma, de Leopoldo María Panero

Frente al pesimismo existencial, el poeta pone al verso. Pero Panero no presenta a la poesía como blasón único y efectivo. Para él, es más bien un bálsamo que sin lograr que el dolor desaparezca, lo calma de un modo muy concreto e inexplicable: “La poesía es el camino de la oruga/Que hablará de mí a los hombres/cuando esté muerto”, dice el poeta. Y añade que la página en blanco es lo único que merece la pena, lo único necesario: “E incluso llegará algún día/Cuando caiga la página/En que nazca el terror de no tener/Ya nada en que babear/De tener ya solo miedo de la vida/Y alegría de morir”.

Rosa enferma es, quizá, una de los últimas oportunidades de viajar al universo de Leopoldo Panero, de entrar en un mundo de referencias culturalistas, de pasión desaforada por la palabra. El último diálogo con el poeta herido.

___________________________________________________________________

Compra un ejemplar en tu librería habitual, en la web del CEGAL o aquí.

¡Comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Deja un comentario