Las sombras… de la literatura

Sombras de Grey

¿Qué leemos? ¿Somos críticos con los libros que llegan a nuestras manos? ¿O acaso la literatura también se deja llevar por las modas y el marketing de las grandes empresas publicitarias?

Estas son algunas de las preguntas que inevitablemente me hago al pasar por los escaparates de algunas librerías que voy encontrando a mi paso y observo libros de muy dudosa calidad a la venta.

No culpo a las librerías que, como negocio que son, buscan obtener la máxima rentabilidad en sus ventas, pero no puedo evitar sentir un ligero pesar al ver que sus escaparates ofrecen el espacio de lujo a las famosas Sombras de Grey o a las cuestionables novelas y biografías de las caras más famosas de la televisión (con Jorge Javier Vázquez a la cabeza).

50 Sombras de Grey
Cubiertas de los libros de la saga.

Los datos son espeluznantes: según el Top 100 de ventas de Amazon, la trilogía de E. L. James se encuentra entre los 15 primeros libros más vendidos. El resto, productos refritos de la televisión (Frank de la jungla, La vida de Pi, etc.). Tenemos que descender hasta el número 31 para encontrar un libro que nos asegure una mínima calidad literaria: El tango de la Guardia Vieja de Arturo Pérez Reverte (Obvio en este caso los libros de G. R. R. Martin por desconocimiento absoluto de la obra)

Hay que llegar hasta el 58 para encontrar el primer clásico, Madame Bovary.

Pero el problema no es leer o no a los clásicos (aunque personalmente lo considero necesario), sino ser críticos con los libros a los que dedicamos nuestro tiempo. Es curioso pero, el 90% de las personas con un mínimo criterio a las que he preguntado por las famosas sombras me dice que está mal escrito, que no aporta nada más que un par de escenas sexuales… Entonces, ¿a qué se debe su evidente éxito?

Podríamos achacarlo al morbo de la temática, al gusto por lo “prohibido” que solemos esconder… Pero esto no puede ser trasladado a otros títulos como el ya citado Que la vida iba en serio del conductor de Sálvame u otros similares.

Hemos de considerar la notoriedad mediática, el papel de la publicidad y el marketing como base real del éxito de estos libros, lo cual no asegura, en ningún caso, la calidad literaria de los mismos…

Hablamos de una televisión basura que inevitablemente ocupa las más altas cuotas de audiencia. ¿Debemos empezar a considerar que la Literatura-basura se va a establecer como cúspide absoluta de las ventas literarias?

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