Gema Albornoz: “Mis libros serán mi herencia más valiosa”

Gema Albornoz.

Palabras, palabras y palabras. Ya sea desde la trinchera de un periódico -ejerce como corresponsal en el Diario de Córdoba- o a través del verso y la prosa en su blog, Emociones Encadenadas, Gema Albornoz (Aguilar de la Frontera, 1979) vive prendida de las palabras.

Licenciada en filología inglesa, esta cordobesa se reconoce, ante todo y sobre todo, una eterna aprendiz de poeta. Pero lo cierto es que su piel está escrita en verso. Es fácil verlo con solo compartir unos minutos con ella en alguno de los eventos culturales en los que colabora o a través de la lectura de muchos de los textos que publica en prensa especializada como Mundiario o Revista Liberoamérica.

Ella es, junto con Antonio Roa, una de las almas imprescindibles -porque sí, hay gente imprescindible- de los encuentros de poesía, música y plástica que cada año se celebra en la ciudad cordobesa de Puente Genil y que se ha convertido en uno de los centros de atención de los apasionados de la poesía, que cada año fijan una cita con el municipio que alumbró al poeta Ricardo Molina.

Albornoz escribe desde lo cotidiano y lo pequeño. Sus versos son un cuaderno de notas en los que destacar aquello que construye la vida:

Te conozco.
Paseas por las mismas sendas.
Recorres surcos con tus manos
para dividir el horizonte.
Observas cómo antes de florecer
la semilla rompe
y surge la vida entre la tierra.
La lucha rehuye del abrazo,
pero anhela cada atardecer
mucho más allá de tus ojos.

-Un epitafio.

Al final, todo pasó.

-El más grande defecto.

La autoexigencia y querer estar en todas partes. Si pudiera ser omnipresente, narraría todo el tiempo el ahora.

-El lugar donde has sido feliz.

Uno de los últimos: este día bisiesto de febrero, frente a una chimenea, música y charla.

-Lo que da más miedo.

Perder a quienes quiero.

-La última atrocidad.

Algunos comportamientos reaccionando, por miedo al famoso virus. No tolero los comentarios hacia el valor de la vida de los mayores.

-Qué no te da pena.

La maldad.

-Un enemigo.

El desconocimiento. La homofobia. El racismo. La transfobia. Son más de uno, pero se podrían resumir en desconocimiento. Se temen cuando no se conocen, cuando parecen extraños; en cambio, son y están. Hay que conocerlos y normalizarlos.

-Alguien a quien admirar.

Admiro a quien encuentra, crea o se emboba con la bondad y la belleza. Admiro a quien vive su verdad.

-El título de tu biografía.

La octava hija.

-Último libro que cerraste a medio.

Ya llevo tiempo sin hacerlo. Uno que causa polémica cuando lo comento es Cien años de soledad. No sería buen momento cuando lo abrí y se me quitaron las ganas de hacerlo. Quizás vuelva algún día a él.

-¿Pasado, presente o futuro?

Para recordar, el pasado; para vivir, el presente; para soñar e imaginar, el futuro.

-La última voluntad.

En casa suelo decir que, algún día, mis libros serán mi herencia más valiosa. Mi deseo sería que una editorial publicara uno de ellos con mis versos.

-Un libro.

Si sólo es uno me quedo con Obras completas, de Federico García Lorca.

-Una película.

Notting Hill.

-Una canción.

Space Oddity, de David Bowie.

-Un cuadro.

La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai.

-Una receta.

Cualquiera de Carmen, mi madre.

La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hukosai
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