El poeta de la libertad, el médico de las sonrisas

Robin Williams en el film Patch Adams.

Entró a clase rompiendo las hojas de los manuales de poesía. Llegó al hospital con bata y nariz de payaso. En ambos casos, rompió los moldes de lo establecido. Mostró que la felicidad, lejos  de encontrarse en las instrucciones y las normas, está en la improvisación. Y ahora se ha ido.

El actor Robin Williams ha aparecido muerto esta noche. Y nos hemos quedado, de algún modo, huérfanos. Williams, el intérprete de las mil historias, se metió en el papel protagonista de dos películas que han marcado la senda vital de muchas personas. Hunter Doherty Adams y el señor Keating, protagonistas de las cintas Patch Adams y El club de los poetas muertos, enseñaron, a través de la liviandad de las salas de cine, ese término filosófico y trascendental del Carpe Diem.

El médico loco, que pensó que actuar con corazón es una actitud necesaria para sanar a los enfermos, y el profesor sonriente, que mostró que la poesía, que la literatura, no puede enclaustrarse en reglas y ser vista a través de fórmulas matemáticas, mantendrán vivo a otro gran personaje: el propio Robin Williams, el actor que reflejó las caras dulces de la vida y que, aún en sus papeles más dramáticos, fue capaz de transmitir esperanza a través de sus ojos azules e inquietos.

Escena de El club de los poetas muertos.
Escena de El club de los poetas muertos.

Lo triste es que el estadounidense parece haberse ido presa de la tristeza, embarrado en una asquerosa depresión que minó su sonrisa, esa que mantuvo eterna en todos su trabajos. Es duro pensar que hasta aquellos que parecen felices –Y Williams siempre transmitió eso—también puedan ser presa del dolor y pasar bajo la nube negra. Quizá fue el impuesto que tuvo que pagar por regalar felicidad, recoger en él toda la tristeza del mundo. 

Hasta pronto, señor Williams, hasta pronto.

¡Comparte!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

4 pensamientos en “El poeta de la libertad, el médico de las sonrisas”

  1. Por lo que se supo después, Robin Williams no se suicidó a causa de una depresión. Tenía una enfermedad mental degenerativa que poco a poco lo estaba privando de sus facultades, de ahí que él decidiera hacerse, digamos, una eutanasia. Esto lo explicó su viuda en 2016.

    Yo también lo echo de menos.

    1. Gracias por tus apreciaciones, Gissel. Este es un texto antiguo publicado en La Opinión de Murcia, que he rescatado para mi blog.

      De todos modos, como tú dices, notamos su ausencia.

Deja un comentario