Rojo, negro, rojo, negro, rojo, negro

Allí, en mis manos, absolutamente todos los colores se alternaban uno a uno: rojo, negro, rojo, negro. Para que hirviera mi capacidad de asombro.

Allí, en mis manos, absolutamente todos los colores se alternaban uno a uno: rojo, negro, rojo, negro. Para que hirviera mi capacidad de asombro.