Un volcán contenido

De nuevo manos arriba, otra vez los saltos de locura. Bunbury se subió al escenario para demostrar que sigue siendo un volcán contenido.

De nuevo manos arriba, otra vez los saltos de locura. Bunbury se subió al escenario para demostrar que sigue siendo un volcán contenido.

El público llegó dispuesto a dejarse enamorar por la elegancia del tigre, que demostró que a sus 76 años no necesita compasión